BIENVENIDOS

Tras eyacular sobre la quietud de la palabra,

tras sacudirse la mueca el vibrar de las nueces

se adhiere el clamor al tejido.

Es el flujo que vierte a secuencias

los grumos que transfiere el vocerío anexo a la sangre,

la trampa del nombre escupiendo cepos

bajo el vaivén nodriza del drama que acontece…

Una lápida sobrepuesta en la piel de la tierra

es el llanto de la poesía

en la boca de estas páginas.

Bienvenidos…


Tom Waits inmortalizado en pasteles

MOON IS THROLL (Montserrat)

MOON IS THROLL (Montserrat)
Un cuadro en pasteles para Cesc Fortuny y Marian Raméntol inspirado en la música de O.D.I , y como no, en la amistad

jueves, 19 de mayo de 2011

ALUMBRAMIENTO


Tú, gravilla que muerdes

los biombos encefálicos de la acequia,

turba tras el hercio en la humedad del serrín;

ante una nueva vocal extraída, en sogas de plasma,

caes del ojo deslizándote por la túnica

del óxido.


Tu flujo sobre espuelas de balcones retraídos

que penetran en la altura, lentitud del polvo en la brisa,

como el cemento en la inacción horizontal de bocas

que no articulan si quiera oquedades.


Mi piel, bajo el fuego de Normandía, se pudre al desnudo.


A través del coño,

cuando el ladrido inútil da paso a la condena,

huelo el orbe coagulándose en el cristal,

el rastro de tormentas en el fango,

huelo a baile de muñecas devastadas

por la ingravidez del pájaro que anida en los bronquios;

hurgo entre migas de acero.


¿Poseo los hilos de mis calambres?


¿Es la fiebre del horizonte lo que tanto pesa,

la que comprime la luxación de los estigmas?


Soy linfa que ahonda en la costra,

árbol a ras del pensamiento

bajo el esmalte de dos úvulas

que le roban los sinónimos a la luz.


En el cielo hay una argolla que funde su flema

contra el hambre del bidón bajo los puentes.


Asciendo contra todo pronóstico

desde el útero de la bilis.

Oigo el silbido que mana

del babel consumado, del temblor en la úlcera;

soy escroto que subvenciona

la humedad de la yedra.


Bebo la sed de las nubes.


Me paraliza el vértigo…

1 comentario:

Emilio Ariza dijo...

Bebamos el rancio alcohol del recuerdo y olvidemos que la carne es un sucedaneo del excremento que cae del cielo. Undamos el falo hasta el último centimetro en el coño de la prostituta materia.Un abrazo hermano